La magia de Ramon Calsina en la Sala Parés

Ramon Calsina i Baró (1901-1992) es, sin duda, uno de los artistas del siglo XX más enigmáticos del núcleo barcelonés. Su interés radica en lo personal de su obra, fácilmente reconocible. Su producción destaca por lo sugerente de sus temas, por el sentido oculto y los mensajes abiertos que, como un juego o una adivinanza, se plantean y desafían al espectador. La sorpresa y la incomprensión inicial caracterizan la mayoría de obras de Calsina que, como si se tratara de enigmas crípticos o metáforas pintadas, se conforman a partir de composiciones en las que se alterna la estilización de lo representado y el uso de caricaturas e hipérboles pictóricas en un ambiente generalmente realista. Esa unión de recursos es la fórmula con la que Calsina construye la forma y el contenido de sus obras.

Los cuadros del artista que actualmente se custodian en Sala Parés, motivan plantearnos, en este breve artículo, la relación entre Ramon Calsina y nuestra galería, esbozando los momentos más representativos de su trayectoria bajo las cuatro columnas de Petritxol. El intermitente vínculo entre Parés y Calsina es equivalente a la intermitencia con la que el mercado del arte general acogió al artista del Poblenou. A pesar de valorar siempre su calidad como pintor, las temáticas, muchas veces incomprensibles e incómodas para el gran público, explican esa desconexión entre creador y mercado.

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Referencia completa:

FUENTES MILÀ, S., “La magia de Ramon Calsina en Sala Parés”, en www.salapares.com. Establiments Maragall: Barcelona, 2017.